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Mostrando entradas de noviembre, 2017

La educación en valores. ¿Qué falta?

Simone Weil es para todxs. L’HOSPITALET DE LLOBREGAT, ISSN2565-0556 Mª Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel  La educación en valores. ¿Qué falta? “Diferenciar nociones de procedimientos. Las primeras se definen por el interior y los segundos por su eficacia.” [1] Nos dice Arendt, que las buenas personas lo son por ser capaces de oír a su conciencia, porque están habituadas a pensar por sí mismas. Parecería que la consecuencia lógica es inculcar buenos sentimientos o los denominados “valores”, pero no vemos que, lo que se denomina “Educación en Valores”, dé muy buenos resultados en cuanto a una mayor conciencia ética, es más, entendemos que todo ello no es más que un imaginario conceptual que parte, como vimos en los fines, más de nuestros propios planteamientos, suposiciones y creencias que de los procesos reales que se dan en el ser humano en formación y constatamos que, lo que ese supuesto programático contiene, la mayoría de las veces les aburre. ¿Porqué? ...

La desgracia y el silencio que la rodea, según Simone Weil.

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La desgracia y el silencio que la rodea, según Simone Weil. Simone Weil es para todxs. L’HOSPITALET DE LLOBREGAT, ISSN2565-0556 Mª Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel Simone Weil nos explicará, en estos textos que ofrecemos a continuación, en qué consiste la desgracia: al dolor que las circunstancias nos producen y que se ve agravado cuando se convierte en continuo y al sufrimiento que nuestros sentimientos provocan, ante la experiencia del dolor, se añade la humillación y el aislamiento. Es decir que, aunque, con una mente retorcida, alguien se podría causar daño a sí mismo intencionadamente y aunque nuestros miedos y traumas puedan agravar nuestro propio sufrimiento, nadie puede provocarse a sí mismo la desgracia. Siempre hay un elemento externo en juego, elemento que se puede explicar con hechos, no con simples apreciaciones de nuestros juicios. En qué consiste la experiencia de la desgracia y qué conlleva es algo nos explica con tremenda lucidez Simone Weil a parti...