Simone Weil educadora. Una propuesta pedagógica.


Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel
L’HOSPITALET DE LLOBREGAT          ISSN 2565-0556


Simone Weil educadora. Una propuesta pedagógica[1].
Resumen
A partir de la vida y la obra de Simone Weil, extraemos unos principios pedagógicos, establecemos confluencias con los filósofos que más la influenciaron y vemos relaciones con algunas corrientes pedagógicas como las de Pestalozzi[2], que aplicó las ideas de Rousseau en medios desfavorecidos iniciando la llamada “escuela activa”; las del P. Milani[3], venciendo desigualdades con una instrucción cooperativa adecuada a las necesidades y las de Freire y su método de alfabetización a partir de la lectura de la realidad. A la luz de estos principios, analizamos los currículos actuales, exponemos sus fallas y sugerimos unas líneas que permitan a los nuevos educadores situarse ante la complejidad actual.
Índice:
1.    Principios educativos en Simone Weil. Algunas confluencias.
2.    Las propuestas educativas para el s. XXI
3.    Una propuesta pedagógica basada en Simone Weil
Abreviaturas utilizadas.
C               Cuadernos.
CO            La Condición Obrera.
v  Agradezco las aportaciones que desde la actual experiencia educativa me han hecho mis compañeros y amigos: Mª Isabel Alarcón, Jaume Casellas, Jaume Gubert, Dolores Párraga y Mª Josefa Rodríguez, así como la atenta lectura de mi hermano Manuel García-Carpintero, profesor de filosofía en la UB.
A pedagogical proposal based on Simone Weil.[4]
Abstract

From the life and work of Simone Weil, we extract some pedagogical principles, we establish confluences with the philosophers who most influenced her and we see relations with some pedagogical currents such as those of Pestalozzi[5], who applied Rousseau's ideas in underprivileged environments, initiating the so-called "active school"; those of Fr Milani[6], overcoming inequalities with an adequate cooperative instruction to the needs and those of Freire and his literacy method from the reading of reality. In the light of these principles, we analyse the current curricula, expose their shortcomings and suggest lines that will allow the new educators to face the current complexity.
Index
·         Educational principles in Simone Weil. Some confluences.
·         Educational proposals for the 21st century
·         A pedagogical proposal based on Simone Weil?
Abbreviations used.
C:              Cuadernos”                                     (Notebooks)
CO:           “La Condición Obrera”                   (The Working Condition)
v  I am grateful for the contributions that my colleagues and friends have made to me from the current educational experience: Mª Isabel Alarcón, Jaume Casellas, Jaume Gubert, Dolores Párraga and Mª Josefa Rodríguez, as well as the careful reading of my brother Manuel García-Carpintero, professor of philosophy in the UB.
1.    Principios educativos en Simone Weil. Algunas confluencias.
“El primer principio pedagógico es que, para educar a alguien, niño o adulto, es necesario primero educarlo a sus propios ojos” (CO, 163).
Si alguna faceta acompaña a Simone Weil a lo largo de toda su vida es la de educadora, sin embargo este aspecto no ha estado demasiado estudiado, puede que por la dispersión de sus textos o por la diversidad de sus acciones.
He recogido los aspectos educativos de su vida y de su obra: las clases informales que dio a lo largo de su vida, la instrucción en los círculos de obreros, su etapa en la Enseñanza Media, sus propuestas a partir de su experiencia en la fábrica y de su labor política y algunos textos de conjunción filosófica, política y educativa como: “Condición primera para un trabajo no servil”, “Ensayo sobre la noción de lectura” o “Echar raíces”
Con todo ello he extraído unos principios educativos: el gusto por los mitos, el folklore y los cuentos, el estudio relacional de las ciencias y de la historia; la capacidad de habituación y de frenar la imaginación para que la atención se centre en el trabajo con un pensamiento que permite las contradicciones, suspende el juicio y contempla para pasar de la lucidez a la ética.
Aunque sigue a filósofos como Platón y su idea de Justicia o de virtud, Descartes (ordenando un pensamiento que parte de la duda pero que ella fundamentará en el trabajo, en la experiencia razonada), Kant (en cuanto al método, distinguiendo fines de medios), Spinoza y los tres grados de conocimiento (opinión, razonamiento e, intuición, pasar del primero al segundo es lo que hace la educación, alentar la intuición y valorarla cuando se da, será trabajo de educadores), Marx (método dialéctico y unión del trabajo físico con el intelectual) o Rousseau (Emilio o la educación que procura “no dañar”), ella va transponiendo, alargando y concretando el pensamiento de todos ellos.
Vemos que estos principios educativos conectan con los que pedagogos como J. H. Pestalozzi (Suiza, 1746-1827), que aplicó las ideas de Rousseau en medios desfavorecidos, el padre L. Milani (Florencia, 1923-1967), con su pasión por elevar el nivel lingüístico, crítico y cultural de sus alumnos obreros y rurales o P. Freire (Brasil, 1921-1997) y su método de alfabetización de adultos que parte de la lectura de la realidad, nos transmitieron.
2.    Las propuestas educativas para el s. XXI
“Independientemente de esto (la ciencia o dominio de la naturaleza: matemática, geometría, biología…), la educación no debería incluir más que arte (…) danza, canto, dibujo (…) poesía, la escritura no debería desarrollarse si no es en relación con las demás disciplinas” (C, 55…60).
Actualmente consideramos la educación desde la Perspectiva Sistémica. Un sistema inteligente será abierto, adaptativo, dinámico, capaz de dar respuestas a las necesidades planteadas y de proyectarse de manera colaborativa.
El informe de la UNESCO para la educación del S. XXI incluía el llamado informe Delors[7] de 1996, donde se reflejan los cuatro pilares básicos que orientarán los nuevos currículos educativos: Aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser. En 2015[8] un nuevo informe valida este marco definiendo mejor las necesidades y dificultades actuales.
Las instrucciones curriculares animan a la toma de decisiones desde los órganos participativos y en función de la realidad de los centros, pero también dejan muchos aspectos sin definir como la cuestión del método, el papel del maestro o el cómo y el para qué los cambios.
Los currículums se concretan en una “programación por competencias” que integra las necesidades de la sociedad tecnológica y del liberalismo económico entre diferentes líneas pedagógicas, planteamientos psicológicos y corrientes de pensamiento, convirtiéndose en un conglomerado difícil de digerir. La imprecisión metodológica es una de las causas de los fracasos educativos.
Lo peor es que hay métodos para todo. Sabemos que Simone seguía el de Alain[9] adaptándolo a su realidad o que hay un método para aprender eficazmente una segunda lengua, basado en el “Marco común europeo de referencia para las lenguas” de 2002. El problema no es que no haya métodos variados y apropiados, el problema es que no se enseña a utilizarlos, lo que sólo puede hacerse, viendo cómo se hace, permitiendo actuar al lado de alguien más experimentado, valorando la actuación, incorporando nuevas propuestas, reajustando, cooperando. Algunos cambios ya van por este camino, pero necesitan tiempo y, sobre todo, una visión de conjunto.
Finalmente, serán los “criterios de evaluación” –especialmente los de una evaluación comparativa, selectiva y externa a los centros- los que marcarán los contenidos a desarrollar. Una evaluación en la que se incluyen las “dimensiones competenciales” u objetivos entre los “ámbitos” o áreas de aprendizaje, con lo que seguimos con los conocimientos estancos, se complica el trabajo burocrático del maestro y el trabajo competencial a desarrollar en proyectos quedará como algo anecdótico si no se hace un serio trabajo de reflexión, apropiación y adecuación a la realidad desde criterios educativos que contemplen a todos los agentes implicados y que consideren las diferencias de partida, lo que no quiere decir que se rebaje el nivel, al contrario, hay que compensar como una balanza: a menos medios, más recursos y más interés, más arder en deseo de elevar el nivel del pobre” (Milani, 2004: 172).
Quizás las maestras de educación infantil y las de educación especial o las que posibilitan que se hable una segunda lengua, son las que más saben de metodología. En los inicios todo es metodología. Sólo hay tres áreas en educación infantil: Conocimiento de uno mismo, del entorno y de los lenguajes para relacionarnos. En Educación Especial es igual, sólo que los lenguajes adoptan formas muy variadas y, si pasan por la palabra, lo hacen de una manera concreta y muy cargada de significación contextual y relacional. En la enseñanza para el uso de las segundas lenguas se trata de usar la lengua en relación a nosotros mismos, al entorno y al progresivo manejo de la información. No necesitaríamos más “asignaturas” para seguir avanzando, al menos en Primaria. Parece que la “Educación del s. XXI” se abre camino hacia ello, aunque las propuestas aún resultan algo confusas.
Contemplamos los fines del informe de la UNESCO de 2015: Educación para el desarrollo sostenible, para la inclusión, para un controvertido “humanismo” y para una necesaria Justicia Social en unos sistemas holísticos, abiertos, comunes  y flexibles, con unos valores que la escuela ofrece en una sociedad que muestra todo lo contrario y nos preguntamos ¿cómo hacerlo viable?
3.    Una propuesta pedagógica basada en Simone Weil
 “Leemos, pero también somos leídos por otro. (…) Cada ser clama en silencio ser leído de otra manera” (C, 178-179).
El profesor José Antonio Marina, en su libro Despertad al diplodocus (2015), propone realizar un cambio educativo en sólo cinco años, ¿cómo? Con la conspiración de numerosos agentes. Todos podemos participar, lo que nos hace a la vez humildes y poderosos. Marina recoge las acciones educativas que desde diferentes medios se están llevando a cabo, valorándolas como generadoras de un cambio. Es lo que se hace en ciudades como la nuestra: Hospitalet de Llobregat, compartiendo iniciativas educativas que se dan en diversos ámbitos gracias al apoyo de entidades como el Centre d’estudis de l’Hospitalet para darlas a conocer.
Marina nos dice, como hicieron Pestalozzi, Milani o Simone Weil, que la escuela tendría que, en primer lugar y en bien de todos, compensar las carencias de las familias con menos recursos socioculturales.
No siempre es así, afortunadamente disponemos de otras entidades como las bibliotecas, las AMPAS, las entidades deportivas, de cultura tradicional o los centros de tiempo libre que realizan un papel importante en ello.
Marina expone, además, una interesante y novedosa teoría de la inteligencia, pero reconoce que hace falta una pedagogía ontológica del ser. Creemos que esta pedagogía del “ser en relación”, que somos todos en nuestros entornos, es fundamental, algo por lo que preguntarnos a modo individual y en equipo, algo sobre lo que podemos reflexionar basándonos en Simone Weil.
No necesitamos más áreas de conocimiento para desarrollar las competencias que las del conocimiento de sí y el conocimiento del mundo, pero podríamos integrar, de acuerdo con Simone Weil, al trabajo como auténtico centro del conocimiento de uno mismo, del mundo y sus relaciones.
Si los conocimientos son dos: uno mismo y el universo que nos rodea y entre estos dos conocimientos incluimos los lenguajes y sus códigos, resulta que nos dedicamos la mayor parte del tiempo a la enseñanza del cifrado y descifrado de los signos, a los significantes y a sus clasificaciones, dejamos de lado el conocimiento de uno mismo y del mundo mediante una acción que pueda convertirse en experiencia reflexionada y proyectada con el uso de los lenguajes como una concatenación natural. El resultado es que los que parten de situaciones más ventajosas se mueven bien en los sistemas de signos creando círculos cerrados en torno a ellos y los que parten con desventajas lo tendrán más difícil, con lo que la escuela del s. XXI no dejará de ser clasista.
El trabajo físico actualmente tan en descrédito y con una compensación económica mínima, con muchos trabajadores no especializados en paro, con muy poco futuro para un digno porvenir… y, sin embargo, el trabajo físico, el cuidado de los seres y de los engranajes que hacen funcionar el mundo siguen siendo necesarios. El trabajo puede ser el centro de la educación donde desplegar la atención a lo pequeño y necesario para permitir la comprensión que se abre a las contradicciones, que descubre la obligación como aquello necesario que hay que hacer y que es capaz de elegir el “no hacer daño”.
El trabajo me permite conocerme, conocer el mundo, proyectar, percibir, analizar, comprender, entender, relacionarme con todo ello y con el otro, cooperar con otros, aceptar al diferente, responsabilizarme del otro. La atención se vierte sobre lo que se hace. Trabajo y atención en los que puedo utilizar un lenguaje que se escucha, se habla, se canta, se dramatiza, se entiende, se lee, se escribe, se piensa y re-piensa, se crea y re-crea imprimiendo un orden a nuestro pensamiento y acción[10].
“Lo ideal: conjunción de método y hábito (C, 53). La desmesura en el uso de los signos conduce a la intemperancia, al azar, a la degradación… La causa siempre es “la oposición entre la capacidad infinita de pensamiento y los límites del cuerpo y de la materia” (C, 41). El trabajo permite ser consciente de los límites, de la necesidad, de las leyes que, gracias al contacto con lo real, facilitan el conocimiento de uno mismo y del mundo, en diálogo con el otro.
Veo un ser doliente, me provoca miedo, angustia o malestar y me aparto o modifico las apariencias y/o mis razonamientos. Si siento la responsabilidad, actúo a favor del otro como de mí mismo, por tanto… ¿Cómo pasar de la lectura de mis propias sensaciones y razonamientos a la necesidad que me llama a la puerta haciéndome contraer una obligación moral?
Hemos encontrado la mejor manera de explicarlo con “el problema de la empatía” que explica Edith Stein (Breslau, 1891 – Auschiwitz, 1942)  en su tesis leída en 1916. Edith nos dice que entro en el conocimiento de mí mismo gracias a la percepción que tengo de los otros y a la que los otros tienen de mí, ese análisis interior me llevará a descubrir mis sombras y, por ende, a entender mejor las motivaciones de los otros, a comprender. La motivación por lo valioso irá abriendo diferentes capas de profundidad. Los valores que vemos reflejados en otros iluminan y despiertan esos mismos valores que también están en mí. Si el primer momento de la empatía es “ver como el otro ve” y el segundo es sentir lo que el otro puede sentir o comprender, aceptando el vacío de no saber, saliendo del “mi mismo”, es como nos llega el tercer paso que es el ponerme en el lugar del otro, hacer me cargo de su sentir y de su querer, querer lo que el otro quiere o darnos cuenta de que el otro existe (Weil).
El espíritu para Stein está en la cultura, en el arte, en la historia y la ciencia explicadas desde el sentido que mueve a buscar la comprensión a querer lo más valioso, a entrar y salir de mi mismo, con el otro, para ser y crear.
Los principios a considerar en nuestra propuesta son:
ü  La centralidad del trabajo frente al estudio de los sistemas de signos.
ü  Nuestra atención hacia los y las que pretendemos educar.
ü  Integrar la experiencia del daño, el fracaso, la duda, el error, la contradicción y la muerte como parte de nuestro ser en el mundo.
ü  Aumentar el nivel intelectual, el lenguaje y la cultura, relacionando estos aspectos en una acción orientada a vencer las desigualdades.
ü  Dirigir la acción hacia lo necesario con la mirada puesta en “el bien”[11] fomentando el espíritu crítico y el contemplar que permite la intuición.
ü  Usar el arte de la doble perspectiva que contempla las condiciones -mecanismos y condicionantes- junto con los movimientos -motivaciones, sentimientos y fines-, como método para la política y para la educación.
ü  Vaciar la carga curricular, confiar en la fuerza de una educación por proyectos en la que se enseña a manejar la información como a conocer los sentimientos o a saber decir sí o no, confiar en unas educadoras que reflexionan sobre la acción educativa y que evalúan continuamente tanto su práctica docente como el desarrollo educativo de los educandos.
En definitiva, no correr tras el falso positivismo de la desmesura, frenar  nuestras ilusiones y pretensiones, dejar hacer, valorar los éxitos del otro, encajar la frustración, cuidar del ser que sufre, cuidar la vida, querer la alegría, fomentar la amistad. Participar de la des-creación para que las criaturas sean.
Mª Ángeles García-Carpintero, 27 de abril de 2019
Bibliografía.
Alumnos de Barbiana (1975) Carta a una maestra. Barcelona: Nova Terra (1ª ed. 1970)
Bea, E. y Revilla, C. ed. (2018) Simone Weil lectora. Buenos Aires: EUDEBA, Katz ed. Col. “El arte de leer”. Prólogo de E. Bea y C. Revilla.
Freire, P. (1967) L’educació com a pràctica de la llibertat. Barcelona: Eumo
García-Carpintero Sánchez-miguel, Mª Ángeles (2019) Simone Weil educadora. Tras los ecos de su voz. Barcelona: Claret.
Marina, J.A. (2015) Despertad al diplodocus. Ed. Ariel.
Milani, L. (2004) Experiencias pastorales. BAC. Trad. e introducción de J. L. Corzo
Otón Catalán, J. (2009) Història i Pedagogia en l’obra de Simone Weil. Barcelona: Ed. Mediterrània.
Pestalozzi, J. H. Cómo Gertrudis enseña a sus hijos. Fines y métodos de la educación del pueblo. Cartas dirigidas a Gessner. Versión española de J. Tadeo Sepúlveda
Pétrement, S. (1997) Vida de Simone Weil. Col. Estructuras y Procesos. Religión. Madrid: Editorial Trotta. Biografía y comentarios de textos de S. Weil.
Platón (1975, 12ª ed.) La república o el Estado. Madrid: Espasa Calpe (1ª ed. 1941)
Revilla, C. (1995) Simone Weil. Descifrar el silencio del mundo. Col. Estructuras y Procesos. Serie Filosofía. Madrid: Ed. Trotta.  Artículos de diferentes autores.[12]
Rousseau, J-J. (1990) Emilio o De la educación.  Madrid: Alianza ed.
Stein, Edith (2004). Sobre el problema de la empatía. Madrid: Trotta.
VVAA   (1995) Quinze pedagogs. La seva influència avui. UOC
Weil, S. (2000) Escritos de Londres y últimas cartas. Madrid: Editorial Trotta. Col. Estructuras y Procesos. Religión. Trad. y Prólogo de Maite Larrauri
(2001) Cuadernos. Madrid: Trotta. Col. Estructuras y Procesos. Religión. Trad. Comentarios y notas de Carlos Ortega.
(2006) Sobre la ciencia. Buenos Aires: El cuenco de plata. Trad. de S. Mattoni.
(2007) Escritos históricos y políticos. Madrid: Trotta. Col. Estructuras y Procesos. Ciencias Sociales. Prólogo de Fr. Fernández Buey.
            (2009, 5ª ed.) A la espera de Dios. Madrid: Trotta. Col. Estructuras y procesos. Religión (1ª ed. 1993). Prólogo de C. Ortega.
(2014, 2ª ed.) Echar raíces. Madrid: Trotta. Col. Estructuras y Procesos. Ciencias Sociales (1ª ed. 1996). Trad. J.C. González Pons. Presentación de J.R. Capella.
            (2014) La condición obrera. Madrid: Trotta. Col. Estructuras y Procesos. Ciencias Sociales. Intr. R. Chenavier. Trad. T. y J.L. Escartín.
            (2015) Reflexiones sobre las causas de la libertad y de la opresión social. Trad. C. Revilla Guzmán y Prólogo de J. Jiménez Lozano. Madrid: Trotta. 
            (2018)  Primeros escritos filosóficos. Trad. T. y J.L. Escartín. Prólogo de E. Bea. Madrid: Trotta. 



[1] Mª Ángeles García-Carpintero Sánchez-Miguel, maestra, educadora, pedagoga y logopeda, participante en el 39th Annual Colloquy “Rootedness, Identity and Nation” de la American Weil Society, organizadas por la Universitat Ramon Llull IQS en Barcelona, abril de 2019.
[2] J. H. Pestalozzi (Suiza, 1746-1827), pedagogo, educador y reformador del  sistema educativo. A partir del conocimiento de lo real, une la percepción con el pensamiento, el movimiento habituado del trazo con el habla y el sentimiento, algo que ya habían iniciado otros pedagogos como Comenio, pero él lo hizo extensivo a las capas más pobres mediante la instrucción entre iguales.
[3] Lorenzo Milani (Florencia, 1923-1967), sacerdote y pedagogo italiano que se dedicó apasionadamente a la docencia en el ámbito extra escolar obrero y rural. El libro que escribieron sus alumnos de Barbiana: "Carta a una maestra" desenmascaró el clasismo y la selectividad de la escuela obligatoria.

[4] Mª Ángeles García-Carpintero Sánchez-Miguel, teacher, educator, pedagogue and speech therapist, participant in the 39th Annual Colloquy "Rootedness, Identity and Nation" of the American Weil Society, organized by the Ramon Llull-IQS University in Barcelona, ​​April 2019.
[5] J. H. Pestalozzi (Switzerland, 1746-1827), pedagogue, educator and reformer of education system. Through knowledge of reality, joins the perception with the though, that accustomed movement of the stroke with the parlance and the feeling, something started by another pedagogues as Comenius, but he extended it to the poorest people through the instruction between equals.
[6] Lorenzo Milani (Florence, 1923-1967), Italian writer and pedagogue that, exiled by Holy See, was devoted to teaching in a parish of Barbiana. The book written by their mountain students - “letter to a teacher” - unmasked the classism and selectivity of mandatory school.
[7] UNESCO, 1996 La educación encierra un tesoro, informe de la comisión presidida por J. Delors.
[8] UNESCO 2015 Replantear la educación: ¿Hacia un bien común mundial?
[9] Pseudónimo de su maestro, el filósofo Émile-Auguste Chartier (Fr. 1868-1951)
[10] Como expone en su tratamiento sobre el lenguaje recogido en Leçons de philosophie, de su alumna Anne Reynaud-Guerithault (traducido para el grupo de lecturas weilianas de la UB por Isabel Ortega).
[11] El “bien” es algo que los niños, niñas y  jóvenes entienden muy bien (valga la redundancia), algo que reconocemos externamente porque coincide con aquella luz interior de la que habla S. Agustín y que todos llevamos dentro. Educar es cuidar esa luz, la que permite tomar conciencia.
[12] Desde el Seminario de “filosofía y género” de la UB, creado en 1990 y desde el grupo italiano “Diotima” que participó en este seminario, organizado por la UB, en 1994.

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