Obediencia y libertad

¿Cómo puede ser que unos cuantos dobleguen a muchos? 
L'Hospitalet de Llobregat ISSN 2565-0556
En 1937 Simone Weil había escrito un proyecto de artículo: Meditación sobre la obediencia y la libertad,[1]en el que se plantea la pregunta que el joven La Boétie en su “Contra-Uno” planteaba sin responder: ¿Cómo puede ser que unos cuantos dobleguen a muchos? Ella intenta responder a partir de la metáfora que hace servir en varias ocasiones del “gran animal” de Platón y su necesidad de procurar por su vida devorando a otras si es preciso. Pero, en este caso parece que la realidad social iría en contra de las leyes de la naturaleza, ya que son pocos los que dominan a muchos. Pero no es así y nos lo explica relacionándolo con la teoría de las matemáticas. En un pequeño grupo puede haber una cohesión, pero no en una multitud. Una multitud es, en realidad, 1 + 1 +1…, es decir, estamos solos, somos fácilmente humillados, acabamos sintiéndonos impotentes, de hecho, eso es lo que procura el grupo que ejerce el poder. La noción de la fuerza constituye la clave[2], nos dice ella. Sólo en algunos momentos de la historia parece haber unidad y se produce un cambio, pero esos momentos no perduran porque están sujetos a una emoción intensa y luego la vida sigue su curso. Todo lo que contribuye a dar valor a los de abajo es, en cierta manera subversivo, pero todo el que se ponga de esa parte se condena a la derrota. Así concluye:
“El orden social, aunque necesario, es esencialmente malo, sea cual sea. No se puede reprochar a aquellos a los que aplasta que lo socaven como puedan; cuando se resignan, no es por virtud, es por el contrario bajo el efecto de una humillación que sofoca en ellos las virtudes viriles. Tampoco se les puede reprochar a quienes lo organizan que lo defiendan, ni presentarlos como si formaran una conjura contra el bien general. Las luchas entre conciudadanos no proceden de una carencia de comprensión o de buena voluntad; pertenecen a la naturaleza de las cosas, y no pueden ser apaciguadas, sino solamente ahogadas por la coacción. Para quien ama la libertad, no es deseable que desaparezcan, sino solamente que prevalezcan más acá de un cierto límite de violencia.[3]




[1] EHP, 111-115
[2] EHP, 112
[3] EHP, 115
EHP: Escritos Históricos y Políticos. Ed. Trotta
Foto de: Regeneración democrática

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