JUSTÍCIA Y DERECHO. Diferencias según Simone Weil.

 L'Hospitalet de Ll. ISSN 2565-0556  Simone Weil es para todos 
JUSTÍCIA Y DERECHO. Diferencias según Simone Weil.[1]
La pregunta de ¿Por qué se me hace daño? Nace de la parte profunda del alma, la que clama justica. Luego está la otra pregunta, la de ¿Por qué tiene más que yo? Esa es la pregunta que reclama derechos y a la que las leyes responden. La que sostiene el estado de los poderosos. La que se enreda entre pretextos plagados de contradicciones y mentiras.
“La justicia consiste en vigilar para que no se haga daño a los hombres. Se le está haciendo daño a un ser humano cuando grita interiormente: “¿Por qué se me hace daño?”. Se equivoca a menudo en cuanto intenta darse cuenta de qué mal sufre, quién se lo causa, por qué se lo causa. Pero el grito es infalible. El otro grito que se oye a menudo: “¿Por qué el otro tiene más que yo?”, se refiere al derecho. Hay que aprender a distinguir los dos gritos y hacer que se acalle el segundo tanto cuanto se pueda, con la menor brutalidad posible, echando mano de un código, de tribunales ordinarios y de la policía. Para formar espíritus capaces de resolver los problemas pertenecientes a ese ámbito, basta la Escuela de Derecho. Pero el grito “¿Por qué se me hace daño?” plantea problemas muy diferentes, para los que es indispensable el espíritu de la verdad, de la justicia y del amor. La parte del alma que pregunta “¿Por qué se me hace daño?” es la parte profunda que en todo ser humano, incluso el más envilecido, ha permanecido desde la primera infancia perfectamente intacta y perfectamente inocente.
Preservar la justicia, proteger a los hombres de todo mal, es ante todo impedir que se les haga daño. Para aquellos a quienes se ha hecho daño, es borrar las consecuencias materiales, poner a las víctimas en una situación en que la herida, si no se ha hecho muy profunda, sea curada naturalmente gracias al bienestar, para aquellos a quienes la herida ha desgarrado toda el alma, es además y ante todo calmar la sed dándoles de beber el bien perfectamente puro.”[2] (…)
“Por encima de las instituciones destinadas a proteger el derecho, las personas, las libertades democráticas, hay que inventar otras destinadas a discernir y a abolir todo lo que, en la vida contemporánea, aplasta a las almas bajo la injusticia, la mentira y la fealdad. Hay que inventarlas, pues son desconocidas, y es imposible dudar acerca de si son indispensables.”[3]
Mª A. Gª-C, 22/10/17



[1] Weil, Simone La persona y lo sagrado en: Escritos de Londres y últimas cartas. Ed. Trotta.
[2] EL, 36, PS
[3] EL, 40, PS

Comentarios

Entradas populares de este blog

Simone Weil educadora. Una propuesta pedagógica.

Simone Weil: Dolor, sufrimiento y desdicha. Su transformación por la belleza.

Más sombras que luces. A propósito de la última lectura sobre Simone Weil.